Wilson Esbond

Wilson es un tío que estudió Bellas Artes y, efectivamente, la carrera no le dio ningún trabajo de lo que él quería: de todo menos ser ilustrador… y, al final, justo eso. Sobrevive entre encargos mal pagados y trabajos absurdos, convirtiendo cada frustración diaria en una pequeña epopeya cómica. Ah, y según él, es hermoso.

Sofía

Sofía es la amiga de Wilson que vive en el quinto coño (en Galicia) y que, por desgracia, también estudió Bellas Artes. Wilson la llama siempre en el momento más sagrado: cuando se va a cagar al baño. Entre audios innecesarios y confesiones escatológicas, Sofía lo aguanta, lo aconseja en sus desventuras… y, para colmo, fue quien le hizo la web.

Jules

Jules es el mejor amigo de Wilson, un tipo que pulula por su vida como si fuera personaje fijo aunque aparezca sin avisar. Dueño de un tupé kilométrico y una seguridad injustificada, siempre tiene una opinión, un plan dudoso o una frase épica lista para arruinar (o mejorar) el día. Caos con estilo.

Sogas

Némesis de Esbond, aunque en el fondo le quiere más de lo que admitiría: compite con él por orgullo, pero si alguien más se mete, lo defiende. Buena amiga de Sofía. Puede leer la mente gracias a la calabaza que lleva en la cabeza, y según ella, eso la hace capaz de soportar a todos.

Tara

Tara es una chica robot tan ingeniosa como inocente. Llega a casa de Wilson, y él decide usarla como asistenta… y para otros planes algo cuestionables. La pobre robot intenta entender el mundo humano, mientras su lógica impecable (o no) choca con el caos de Wilson, haciendo que cada día en casa sea un despiporre.

Bonifacia

Bonifacia es la amiga tóxica y bocazas que no calla ni debajo del agua, siempre sacando de quicio a Wilson. Su amistad es un misterio: discuten por todo, se pican todo el rato y acaban a gritos constantemente, pero siguen juntos vete tú a saber porqué.

Pira

Pira es una murciélaga amiga de Wilson que trabaja en una hamburguesería. Está amargada con su vida, harta de todo y del curro que no soporta. Se queja constantemente porque no quiere acabar así para siempre, aunque en el fondo busca salir de ahí.